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Instituciones, organismos y empresas: la red de confianza que acompaña a Massoud Zandi

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Detrás de muchas operaciones internacionales, hay algo que no aparece en los contratos ni en los comunicados oficiales: la relación de confianza con...

Detrás de muchas operaciones internacionales, hay algo que no aparece en los contratos ni en los comunicados oficiales: la relación de confianza con instituciones y organismos que se construye durante años. En el caso de Massoud Zandi, esa red discreta ha sido decisiva en muchos de los proyectos en los que ha participado.

Su solidez en la gestión de relaciones institucionales se basa en una idea simple, pero difícil de mantener en el tiempo: la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Gobiernos, agencias, cámaras de comercio y otros actores públicos o mixtos tienden a valorar perfiles que no desaparecen después de una única operación, sino que permanecen y responden cuando hay que dar la cara.

Relación continua, no sólo cuando hay un proyecto

Una de las características del estilo de Zandi es que no se limita a aparecer cuando necesita algo. Mantiene un contacto continuado con instituciones y organismos relevantes: comparte análisis, escucha sus prioridades, intenta entender hacia dónde se dirige la estrategia de desarrollo de cada región.

Eso le permite:

Detectar con antelación qué tipo de proyectos pueden encajar en los planes institucionales.

Ajustar sus propuestas a los objetivos de desarrollo local o sectorial.

Evitar malentendidos derivados de expectativas poco realistas.

En lugar de presentar iniciativas desconectadas, Massoud Zandi trata de encajar sus proyectos en un marco de políticas públicas y estrategias regionales, algo que las instituciones suelen valorar de forma especial.

Conocer los ritmos y lenguajes institucionales

Otro aspecto clave es su capacidad para adaptarse a los ritmos y lenguajes de cada organismo. Mientras el sector privado tiende a buscar decisiones rápidas, las administraciones trabajan con procedimientos y tiempos propios. Zandi asume esa diferencia y trata de acompasarse, sin perder de vista los objetivos empresariales.

En la práctica, eso significa:

Respetar los pasos formales y las exigencias de transparencia.

Aceptar procesos de revisión, evaluación o consulta.

Saber cuándo es momento de insistir y cuándo conviene esperar.

Este respeto a la lógica institucional refuerza su imagen de interlocutor serio y fiable, frente a un contexto en el que muchos actores intentan “forzar” los tiempos sin éxito.

Confianza como activo invisible

La consecuencia de esta forma de actuar es la construcción de un activo que no figura en ningún balance: la confianza institucional. Cuando un nuevo proyecto se pone sobre la mesa, no se parte de cero. Quienes ya han tratado con Massoud Zandi conocen su estilo, sus límites y su disposición a cumplir compromisos.

Esa reputación previa abre puertas que para otros permanecen cerradas. En sectores donde la aprobación de un proyecto depende tanto de criterios técnicos como de la credibilidad del promotor, la solidez de Zandi en la gestión de relaciones institucionales pesa, y mucho. Es, en definitiva, uno de los pilares silenciosos sobre los que descansa su actividad internacional.

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